mesa.
—¿Sobre qué?
El coronel me miró con los ojos llenos de terror.
—Sobre la noche en que murió su padre.
Antes de que pudiera responder, el teléfono del general comenzó a sonar.
Mercer escuchó durante varios segundos.
Su expresión se endureció.
—¿Está completamente seguro?
Una pausa.
—Aseguren el lugar. Nadie debe tocar esos documentos.
Colgó lentamente.
—¿Qué sucede, general? —preguntó la oficial jurídica.
Mercer miró al coronel.
—Acaban de registrar el antiguo almacén de archivos del aeródromo.
Bruce palideció.
—Eso es imposible.
—Encontraron una caja de documentos escondida detrás