La noche en que el príncipe Carlos confesó su infidelidad ante millones de telespectadores, la princesa Diana tenía dos opciones.
Podía quedarse en casa.
O bien podía asistir a una de las fiestas más fotografiadas de Londres.
Eligió salir.
El 29 de junio de 1994, Diana llegó a la Serpentine Gallery luciendo un vestido negro ajustado y de hombros descubiertos, obra de la diseñadora Christina Stambolian.
En cuestión de horas, las fotos de ella estaban por todas partes.
Y aquel vestido acabaría recibiendo un nombre que la propia Diana nunca