la información.
—Entonces dámela.
—No es tan simple.
—Para mí sí.
Le dije que no iba a entregar un peso hasta conocer el origen de cada cantidad.
También le dije
(Continúa leyendo en la siguiente página)
a mi papá que no quería que vendieran, hipotecaran ni comprometieran nada para cubrir una deuda sin entender primero qué la había generado.
Mi hermano se quedó callado.
Y ahí ocurrió algo que no esperaba.
Mi mamá tomó el teléfono.
—Mariana, hay algo más.
—¿Qué?
—La casa de Alejandro no está en la situación