la deuda sin un plan claro.
Alejandro tendría que asumir sus obligaciones
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y vender o reorganizar lo necesario para resolverlas.
Yo no puse dinero.
Sí ayudé a revisar los documentos, porque una cosa era establecer un límite y otra muy distinta dejar que mis padres tomaran una decisión a ciegas.
Después de eso, mi relación con mi hermano cambió.
No de golpe.
No hubo una reconciliación perfecta.
Durante meses hablamos menos.
Pero por primera vez, cuando hablábamos, no era porque alguien necesitara dinero.
Mis