Había una forma cruel de resolverlo todo.
Podía sacar la foto de mi boda, mostrársela allí mismo, ver cómo su sonrisa se quebraba, cómo la sangre se le iba del rostro, cómo el candado que ella había tocado con orgullo se convertía en evidencia de una traición compartida.
Pero no lo hice.
No por nobleza.
Por estrategia.
Yo aún no sabía cuánto sabía Sofía.
No sabía si era víctima o cómplice.
No sabía si Adrian había fabricado para ella otra vida entera, como hizo conmigo.
Y una mujer que descubre