dijo solo una frase:
—Si Marina no baja del coche, que se quede en el coche; esta boda queda cancelada.
La sonrisa de la familia de la novia desapareció de golpe.
Diego se enderezó.
Carmen abrió los ojos.
Mi hermano susurró:
—Mamá…
Pero mi madre levantó la mano.
—Nadie toca la casa de mi hija.
Y entonces, por primera vez esa mañana, los que habían venido a exigirnos una casa empezaron a entrar en pánico.
Durante unos segundos nadie se movió.
Fue extraño.
La puerta de la casa estaba cubierta