la construyo yo como padre, no quitándole una casa a mi hermana.
Diego aplaudió dos veces, burlón.
—Muy bonito discurso. Pero sin casa no hay boda. Mi hermana está embarazada. A ver cómo explican ustedes a todos que hicieron llorar a una embarazada en la puerta.
Mi madre se giró hacia los invitados.
—No hace falta que expliquen ellos. Yo lo explico.
Y entonces hizo algo que nadie esperaba.
Subió dos escalones frente a la puerta, tomó el micrófono que estaba preparado para dar la bienvenida a la novia y