eran reparaciones menores.
—Mi hijo pidió detener las operaciones hasta revisar las instalaciones.
Elena se inclinó hacia él.
—¿Sabe qué me respondieron después de enterrarlo?
Que no existían pruebas de aquellas advertencias.
Alejandro no supo qué contestar.
—Le agradezco lo que hizo por Sofía —continuó ella—, pero no voy a permitir que utilice a mi nieta para aliviar su conciencia.
—No vine por eso.
—Entonces demuéstrelo.
Y no prometa nada que no pueda cumplir.
Aquella noche, Alejandro regresó a su oficina y buscó el expediente de Benjamín Beltrán.
Encontró una