avanzaba la investigación, Elena abrió una vieja caja metálica que había pertenecido a su hijo.
Dentro conservaba su gafete, varias fotografías familiares y copias de los reportes originales.
En el último documento había una frase escrita a mano:
“Mi esposa está esperando a nuestra primera hija.
Quiero que todos podamos regresar vivos a casa”.
Elena llevaba años leyendo aquellas palabras.
Finalmente comprendió que debía buscar respuestas sin depender de las promesas de Montenegro Logística.
Contrató a una abogada independiente y aceptó entregar copias de las pruebas a las autoridades competentes.