efecto, un auditor forense de alto nivel con plena autoridad operativa.
Su postura, hasta entonces sumamente agresiva, se transformó al instante en un respeto profesional genuino, mientras bajaba lentamente el dispositivo para volver a colocarlo en su cinturón de servicio.
El oficial al mando comprendió, por fin, que se encontraba en medio de una operación federal de gran envergadura, y no ante una simple disputa familiar por una herencia.
Depositó con cuidado mis credenciales sobre la mesa y ofreció su total colaboración policial, sin plantear más preguntas sobre mis actividades