tomó una parte de tus notas?
Fruncí el ceño.
—Entonces acabas de admitir que…
—No.
Me interrumpió.
Y pronunció la frase que terminó con veinte años.
—Yo vi a Elena copiar el trabajo de Camila.
Nadie respiró.
Lo miré.
—¿Lo viste?
—Sí.
—¿Con tus propios ojos?
—Sí.
Sus ojos no se apartaron de los míos.
—Puedo dar testimonio.
Durante varios segundos no sentí absolutamente nada.
Después entendí.
No estaba confundido.
No era un malentendido.
Adrián acababa de mentir delante de mi director de tesis y de todo nuestro equipo.
Para