incliné y le susurré:
—Camila, ¿qué es esto?
No respondió. Le entregó el ramo a su dama principal, estiró la mano izquierda y dobló hacia atrás el puño enorme del saco. Dentro de la manga había una etiqueta de tela vieja, cosida a mano. Me la acercó. Leí la primera línea:
«Para mi hija, el día en que se case:»
Lo que decía la etiqueta
El resto estaba bordado con hilo azul, en letras pequeñas e irregulares:
«Perdóname por no poder llevarte del brazo. Pero me llevarás puesto a mí: