fondo del nicho de espuma, envuelto en una toalla manchada, había un pequeño frasco con sustancias químicas utilizadas para acelerar la descomposición de materia orgánica, además de una grabadora con un micrófono espía dirigido hacia mi lado del cabezal.
Marcos no solo había utilizado la estructura de nuestro colchón matrimonial para esconder el botín del crimen cometido contra nuestra vecina, sino que instaló el dispositivo para monitorear si yo descubría algo en su ausencia. El olor fétido provenía del dinero almacenado junto a los químicos que se habían derramado lentamente