A las tres de la tarde, Camila Ríos entró en la sala de conferencias de Orion Aerospace llevando un traje blanco y una sonrisa triunfal.
Adrián caminaba a su lado.
Acababa de convertirse en general de división y estaba convencido de que su nuevo rango le abriría cualquier puerta.
—Elena no vendrá —anunció a los representantes—. A partir de ahora, Camila supervisará personalmente este proyecto.
El vicepresidente de Orion, Richard Collins, dejó lentamente su bolígrafo sobre la mesa.
—¿La doctora Elena Morales no asistirá?
Adrián sonrió.
—Mi exesposa ya no