de restricción contra Beatriz, Ramón y Karina.
Custodia provisional para mí.
Visitas supervisadas para Mauricio.
Y divorcio.
Mauricio levantó la cabeza.
—¿Divorcio?
—Sí.
—Valeria, yo nunca le puse una mano encima a Renata.
—No.
Me incliné hacia él.
—Hiciste algo peor de lo que todavía quieres admitir.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¿Qué?
—Te conté que habían lastimado a nuestra hija y lo primero que hiciste fue pedirme que regresara a pedir perdón.
No respondió.
—Elegiste proteger la comodidad de tu familia antes que protegerla a ella.
Beatriz empujó