su abogado me llamó.
—Daniel quiere resolver esto discretamente.
Observé la cocina donde durante años había desayunado frente a un hombre que me hacía sentir culpable cada vez que cuestionaba algo.
—Yo también quería resolver muchas cosas discretamente —respondí—. Antes de descubrir cuánto llevaba ocultándome.
2 semanas después, el consejo despidió a Daniel por causa justificada.
Después comenzó una investigación formal.
Los auditores encontraron movimientos que yo todavía no conocía.
Facturas duplicadas.
Servicios inflados.
Pagos autorizados utilizando documentos que parecían llevar mi firma.
Y más de $17 millones de pesos