espectáculo.
Esta vez no le concedí ese escenario.
Todo pasó mediante abogados, personal de cumplimiento, investigadores y procedimientos corporativos.
Los documentos hablaron por mí.
Autorizaciones cuestionables.
Transferencias detenidas.
Gastos personales cargados a Grupo Santillán.
Facturas emitidas por la empresa de Camila.
Equipos y documentos retirados sin autorización.
Mensajes donde ambos discutían qué pensaban hacer después de salir de México.
Y aquella fotografía.
Daniel sonriendo junto a Camila, con una joya robada en la muñeca de ella, acompañado por su propio mensaje:
“Cuando despiertes, no te quedará nada.”
Ese mismo día