convertirían en padres. Desde entonces, dedicaban la mayor parte de su tiempo libre a preparar su hogar para la llegada del bebé.
En el patio de la familia había un pequeño establo donde vivía Bella, una vaca de temperamento dócil y cariñoso. El animal nunca había mostrado agresividad. Al contrario, permitía siempre que Emma se acercara a ella, la alimentara y limpiara su espacio sin problema alguno.
Un comportamiento completamente inusual
Aquella mañana, Daniel había salido temprano a la ciudad para resolver algunos asuntos, dejando a Emma sola en casa.