posibilidad de que Mariana recuperara a sus hijas.
Todo estaba preparado.
Todo excepto Camila.
La pequeña había observado a su padre en la cocina.
Lo había visto esconder la segunda jeringa.
Había escuchado una llamada telefónica en la que Esteban mencionó a su abogado.
Y cuando Renata comenzó a marearse, entendió algo que ningún niño debería tener que entender.
No podían esperar a un adulto.
Ella tenía que sacar a su hermana de aquella casa.
Esperó a que Esteban entrara al estudio.
Metió la jeringa debajo de la plantilla de