Una niña de 7 años entró empapada a la comisaría sosteniendo a su hermana gemela y dijo: —Mi papá la obligó a beber algo. Luego se quitó el zapato y sacó una jeringa escondida bajo la plantilla. 11 minutos después, una camioneta negra frenó frente a la puerta. La niña miró por el cristal, empezó a temblar y susurró: —Es él. La agente vio al hombre acercarse… y cerró la comisaría con llave.kara

posibilidad de que Mariana recuperara a sus hijas.

Todo estaba preparado.

Todo excepto Camila.

La pequeña había observado a su padre en la cocina.

Lo había visto esconder la segunda jeringa.

Había escuchado una llamada telefónica en la que Esteban mencionó a su abogado.

Y cuando Renata comenzó a marearse, entendió algo que ningún niño debería tener que entender.

No podían esperar a un adulto.

Ella tenía que sacar a su hermana de aquella casa.

Esperó a que Esteban entrara al estudio.

Metió la jeringa debajo de la plantilla de