El Hombre que Volvió de la Muerte

Confío en ti.
Daniel asintió. —Entonces tenemos que bajar en la próxima parada. Nuestros padres ya saben que estoy aquí. Ya vienen por nosotros.
El autobús se acercaba a la siguiente estación. Tomé la mano de Daniel. De Karl. Mi esposo. El hombre que murió por mí. El hombre que volvió de la muerte para protegerme.
Y supe que, pasara lo que pasara, no estábamos solos. Porque el amor verdadero… No muere. Solo se transforma.