Me casé con un kara anciano para salvar la vida de mi padre

ventana observo cómo su automóvil cruza el portón y desaparece al final del camino. En ese momento un miedo helado recorre todo mi cuerpo, porque comprendo que solo tendré una oportunidad.

Salgo de la habitación con extremo cuidado, procurando no hacer el más mínimo ruido. Cada paso parece interminable. Mi corazón late con tanta fuerza que temo que cualquiera pueda escucharlo. Aun así, no me detengo. Abro la puerta principal y echo a correr desesperadamente hacia el exterior.