Me casé con un kara anciano para salvar la vida de mi padre

Sin embargo, el miedo no dejaba de crecer.

¿Qué ocurría conmigo durante esas horas perdidas?

Finalmente decidí descubrir la verdad.

Compré una pequeña cámara oculta y la escondí cuidadosamente en mi habitación. Sabía que, si él la encontraba, rompería el acuerdo y las consecuencias serían impredecibles. Pero seguir viviendo con esa incertidumbre era todavía peor.

Aquella noche todo sucedió exactamente igual que siempre.

Él apareció.

Me entregó la pastilla.

La tomé.

Y el mundo volvió a apagarse.

Al día siguiente esperé a que saliera de la casa, cerré la puerta