Mi mamá siempre me advertía: “Nunca te sientes en el regazo del abuelo”. Pensé que estaba siendo ridícula… hasta que un día, en la playa, después de que tomáramos esta foto, volvió a decírmelo. Esta vez, por fin le pregunté por qué…

hace sentir incómoda es alguien de tu propia familia.”

La abracé.

Y de repente, aquella extraña frase que había escuchado durante toda mi infancia finalmente tuvo sentido.

A veces, las reglas familiares más extrañas son en realidad cicatrices que hablan antes de que la persona que las lleva esté preparada para contar su historia.