PARTE 2: EL DINERO NUNCA LLEGÓ A ELLOS

Después empezó a quedarse con pequeñas cantidades.

Luego con la mitad.

Finalmente, con todo.

Cuando sus padres preguntaban, él aseguraba que Daniela había dejado de enviar dinero.

—Nos dijo que habías formado otra vida en España —susurró su madre—. Que estabas cansada de mantenernos.

Daniela sintió náuseas.

—Yo envié dinero todos los meses.

Sacó el teléfono.

Ocho años de comprobantes.

Su padre se cubrió el rostro.

—Entonces todo era mentira.

Pero faltaba lo peor.

Mauricio había utilizado documentos firmados por sus padres para garantizar deudas de una empresa que había