todo se pusiera en blanco y negro y luego explotara en color.
Lo curioso es que esta canción nació de la improvisación. Little Richard la había cantado muchas veces en bares y clubes, y cuando por fin la grabó en estudio, el resultado fue una tormenta perfecta. Dicen que los ingenieros no podían creer lo que escuchaban: un ritmo frenético, un piano que parecía volar y una voz que nadie podía imitar.
12. Johnny B. Goode – Chuck Berry
En 1958, el mundo parecía avanzar con paso firme hacia una nueva