era y Chuck Berry tomó su guitarra para demostrar que el rock and roll había llegado para quedarse. Johnny B. Goode pasó a ser una de sus mejores creaciones: una canción que no solo hizo mover los pies, sino que encendió sueños. Ese riff inicial era como una llamada; bastaban unos segundos para saber que algo especial estaba pasando.
La letra contaba la historia de un joven humilde del campo que tocaba la guitarra como nadie. Era, en parte, la propia historia de Chuck Berry, un guiño a todos los