La niña que lloraba se soltó de su madre y preguntó:
—Mamá, ¿ese señor es malo?
La madre, con lágrimas en la cara, negó.
—No, cariño. No es malo.
Sergio abrió la puerta trasera del coche.
Puso la mano sobre la cabeza de don Manuel y lo empujó hacia dentro.
Pero lo hizo mal.
A propósito.
La frente de don Manuel chocó contra el marco.
Toc.
—Cuidado con la cabeza, abuelo —dijo Sergio, con una sonrisa.
La puerta se cerró.
Metal contra metal.
Don Manuel quedó sentado atrás, esposado, tranquilo.