El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

no pudo sostenerle la mirada.

María habló después.

—Me esposó delante de mis hijos en la puerta del colegio. Mi niña tenía seis años. Todavía se despierta gritando por las noches. Usted no solo me humilló a mí. Le robó la tranquilidad a mis hijos.

Luis levantó la camisa y mostró una cicatriz.

—Me rompió un riñón con la porra estando esposado. No puedo volver a trabajar como antes. Mi familia se endeudó por una operación que nunca debí necesitar.

Jaime Murillo dio un paso al frente.

—Serví a mi