de los arrestos, la comisaría quedó en silencio.
Nadie sabía quién mandaba.
Don Manuel se colocó en medio del vestíbulo.
—Este departamento tiene una decisión que tomar. O protege la cultura que construyó Ricardo Cruz, o empieza de nuevo.
Un agente veterano levantó la mano.
—Director, algunos denunciamos a Molina. Las quejas desaparecieron. Nos dijeron que dejáramos de causar problemas.
Don Manuel asintió.
—Lo sabemos. Encontramos diecisiete denuncias internas. Diecisiete veces alguien intentó hacer lo correcto y el sistema lo aplastó. Eso termina hoy.
Elena dio un paso al frente.
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