Su tarea será encontrar lo enterrado antes de que vuelva a pudrirse.
Marta asintió.
Por primera vez en años, la comisaría respiró diferente.
Pero la justicia no termina cuando se llevan a los culpables.
La justicia empieza cuando se repara a los inocentes.
En una sala aparte, Tomás, María, Luis y Jaime recibieron documentos oficiales.
Certificados de exoneración.
Registros anulados.
Reconocimiento formal de que habían sido víctimas de abuso.
Tomás leyó el papel con ojos llenos de lágrimas.
—Mi hija podrá saber que su padre no era un delincuente.
Don