Manuel puso una mano sobre su hombro.
—Lo sabrá con papeles, con verdad y con tiempo.
María apretó su certificado contra el pecho.
—¿Puedo enseñárselo a mis hijos?
—Debe hacerlo —respondió Elena—. Ellos también necesitan sanar.
Luis miró la hoja de compensación.
—¿Esto cubre la operación?
—La operación, la rehabilitación, la pérdida de ingresos y el daño causado —dijo Elena.
Jaime, el veterano, habló último.
—El dinero ayuda. Pero que el Estado admita que se equivocó… eso me devuelve algo que creí perdido.
Don Manuel lo miró con respeto.
—Usted