rió. “Por supuesto que sí.”
Papá me miró.
“¿Guardas este equipo en casa?”
“Solo cuando falla el almacenamiento.”
“¿Tienes espacio de almacenamiento?”
Casi sonreí. “Una carrera muy glamurosa”.
“¿Guardas este equipo en casa?”
Antes de que pudiera preguntar algo más, entró una mujer mayor empujando un andador.
Ella lo señaló con aire acusador.
“Yo lo rompí.”
Me agaché junto a la rueda delantera.
“No lo hiciste.”
“Hizo clic.”
“Todo encaja a la perfección cuando te sientas en él, como si fuera un mueble.”
Se quedó boquiabierta. “Yo no me senté