diferente.
Daniel negó con la cabeza.
—Mamá, esto se está saliendo de control.
Me volví lentamente hacia él.
—No. Esto lleva semanas fuera de control.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que se mudaron a mi casa y poco a poco comenzaron a actuar como si yo me hubiera mudado a la de ustedes.
Su rostro se endureció.
—Eso no es justo.
—Movieron mis muebles.
—Estábamos intentando hacer espacio.
—Me dijeron cuándo podía ver televisión.
—Los niños necesitan dormir.
—Querían mi dormitorio.
—Nadie te obligó…
—Y ayer entraron en el despacho