Mi esposo se rio cuando mi madre de 75 años dijo que llevaba meses con un ardor terrible en el estómago: “Solo quiere que gastes dinero en ella”. La llevé al hospital a escondidas. Cuando el médico vio la tomografía, cerró la puerta y me mostró una cápsula metálica dentro de su cuerpo. Minutos después llegó mi esposo. Miró la pantalla, se puso blanco y, sin preguntar qué era, ordenó: “Apáguenla”.

delante de mi madre.

Un guardia apareció en la puerta.

Javier se detuvo.

Mi mamá cerró los ojos.

—Hace 4 meses vi a Javier en el Mercado de Abastos.

—Eso es mentira —dijo él.

—Yo había ido con una vecina. Lo vi detrás de unos camiones hablando con un hombre. Le entregaron un sobre grande.

Javier empezó a negar con la cabeza.

—Está confundida.

—Lo grabé.

El silencio cayó sobre la habitación.

Recordé el viejo celular barato que mi madre seguía usando porque decía que los teléfonos nuevos tenían demasiadas