alguien prestara atención.
Y cuando finalmente miramos dentro de ella, no encontramos una enfermedad.
Encontramos una prueba.
Encontramos la verdad.
Y encontramos la voz de una mujer de 75 años que estuvo dispuesta a cargar un secreto dentro de su propio cuerpo con tal de evitar que su hija terminara enterrada bajo él.