Cinco años después de nuestro divorcio, mi exmarido me vio en una boda y sonrió con suficiencia. —Dejarte fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. No intenté defenderme. Solo sonreí. Treinta segundos después, una niña de seis años atravesó corriendo el salón, me rodeó con los brazos y gritó: —¡Mamá! Entonces mi exkara miró por encima de mi hombro y vio al hombre que se acercaba hacia nosotros… Y la sonrisa desapareció de su rostro al instante kara.

Parte 1: El encuentro junto al puerto

Cinco años después de nuestro divorcio, mi exmarido estaba frente a mí en la boda de mi prima pequeña y sonreía como si llevara todo ese tiempo esperando precisamente aquel momento.

La celebración tenía lugar en un elegante hotel frente al mar, en Málaga. Los grandes ventanales daban al puerto, las mesas estaban decoradas con flores blancas y una música suave flotaba por un salón lleno de familiares a los que no veía desde hacía años.

Acababa de regresar de la terraza cuando