“Cada tarde, escuchaba a mi padre decirle en voz alta a mi pequeña hija en el patio: ‘No te muevas hasta que yo te lo diga.’ Un día, ya no pude soportarlo más y los seguí en secreto…”

pequeñas costumbres extrañas. Cuando yo era niña, podía pasar medio día en el patio midiendo cosas, arreglando objetos viejos o revisando fotografías.

Pero a la tarde siguiente volvió a pasar.

Guías Paternidad

Y después otra vez.

Siempre casi a la misma hora.

Alrededor de las siete de la tarde.

Mi padre llevaba a Emma hasta el albaricoquero y la hacía pararse sobre una pequeña marca blanca que había dibujado en el suelo.

Luego se alejaba unos pasos.

Miraba a Emma.

Después al  árbol.

A veces al cielo.

Y decía:

—No