pequeñas costumbres extrañas. Cuando yo era niña, podía pasar medio día en el patio midiendo cosas, arreglando objetos viejos o revisando fotografías.
Pero a la tarde siguiente volvió a pasar.
Guías Paternidad
Y después otra vez.
Siempre casi a la misma hora.
Alrededor de las siete de la tarde.
Mi padre llevaba a Emma hasta el albaricoquero y la hacía pararse sobre una pequeña marca blanca que había dibujado en el suelo.
Luego se alejaba unos pasos.
Miraba a Emma.
Después al árbol.
A veces al cielo.
Y decía:
—No