PARTE 2 / Durante el baño, mi hija de 6 años rompió a llorar: “Mamá, me duele mucho donde hago pipí”. La llevé al hospital pensando que era una infección, pero la doctora palideció y me susurró: “Llame a la policía”. Guardé silencio, saqué mi teléfono y entonces llegó un mensaje de mi esposo que reveló que él sabía algo que yo jamás le había contado.

PARTE 2
Los estudios tardaron poco más de una hora, pero para mí fueron los sesenta minutos más largos de mi vida. Camila terminó agotada y se quedó dormida sobre mi pecho mientras yo esperaba en una silla de plástico. La doctora Marcela volvió acompañada por una especialista. Su expresión ya no dejaba espacio para las explicaciones fáciles. —Elena, encontramos lesiones que requieren una investigación formal —me dijo—. También se recuperó evidencia biológica que tendrá que ser analizada por peritos. Me quedé sin aire. No necesitaba escuchar más. Aquello no