Mi hijo falleció hace una semana… pero lo que apareció en mi puerta el Día de la Madre cambió todo.

Mi hijo Mateo tenía apenas ocho años cuando se desplomó en la escuela.

 

Después de aquello, todos repetían la misma frase una y otra vez:

 

—No había nada que se pudiera hacer.

 

Yo intentaba creerlo, porque pensar otra cosa era demasiado doloroso.

 

Pero había algo que nadie podía explicarme.

 

La mochila roja de Spider-Man que Mateo llevaba todos los días desapareció el mismo día que él.

 

 

La maestra, la señorita Beltrán, decía que no sabía dónde estaba. La directora aseguraba que habían buscado