Capítulo 2: La jueza que nadie conocía
La habitación quedó en un silencio absoluto.
Mike todavía tenía la gorra en la mano y miraba mi rostro como si acabara de encontrarse con alguien que jamás esperaba ver en aquellas circunstancias.
—Jueza Vance… —repitió, esta vez con voz firme—. ¿Está usted bien?
La señora Sterling se quedó inmóvil.
—¿Jueza? —preguntó con una risa nerviosa—. ¿Qué está diciendo?
Mike ni siquiera la miró.
—Señora Vance, ¿quiere que llamemos a la policía?
Tragué