Tenía 13 años cuando mi padre arrojó mi maleta al suelo, le prendió fuego y me dijo: “Desde hoy no tienes familia”. Mi tía me recogió aquella noche y nunca volví a verlo. Pero 18 años después llegó una carta que revelaba un secreto sobre mi herencia. Guardé silencio y llamé a una abogada, sin imaginar lo que descubriríamos sobre la boda de mi hermana…

PARTE 1

—¡Tu madre ya está muerta y yo no pienso seguir manteniendo a un estorbo! ¡Bájate de la camioneta y desaparece de mi vida!

Tenía trece años cuando escuché esas palabras. Mi padre, Ernesto Ortega, me había llevado hasta un camino solitario en las afueras de Morelia. Sacó mi mochila, la arrojó al suelo y comenzó a vaciar una botella de gasolina sobre ella.

—¡Papá, por favor! ¡Ahí tengo las fotos de mi mamá!

No respondió. Encendió un cerillo y lo dejó caer.

Vi cómo el fuego devoraba mis