ENTREGUÉ A MI HIJA EN ADOPCIÓN DESDE LA CÁRCEL… TREINTA AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ PARA SALVARME LA VIDA.
La primera vez que sostuve a mi hija en brazos tenía una pulsera del hospital en una muñeca… y una esposa sujetándome la otra a la cama.
No era exactamente la bienvenida que una madre sueña para su hija.
Me llamo Marta.
Tenía veintisiete años cuando nació mi bebé.
Y estaba cumpliendo una condena por una cadena de malas decisiones que todavía hoy me cuesta recordar sin sentir vergüenza.
No voy a mentir.