PARTE 1
—Vieja estorbosa, ya tiramos todas tus cosas a la basura. A ver si así entiendes que aquí ya no te queremos.
Ese mensaje me lo mandó mi único hijo mientras yo estaba formada en la caja de un supermercado, con un paquete de harina para tamales y dos naranjas en la canasta.
Me llamo Elena Ramírez, tengo 69 años y jamás imaginé que el niño por quien trabajé hasta quedarme sin fuerzas terminaría tratándome como si fuera un mueble viejo.
Unos segundos después llegó una fotografía enviada por