“¡Se casó con mi papá para robarnos la herencia!”, gritó mi cuñada cuando encontró a su padre inconsciente junto a la caja fuerte abierta. Mi marido y yo habíamos organizado una pequeña boda para nuestro suegro de 70 años y su nueva esposa, veinte años menor, porque él ya no soportaba la soledad. Yo revisé las cámaras antes de acusar a nadie. Lo que apareció en esos nueve minutos cambió todas nuestras sospechas.

PARTE 1

—¡Esa mujer se casó con mi papá para quedarse con su casa! ¡Si le hizo algo, yo misma la voy a meter a la cárcel! —gritó mi cuñada mientras señalaba a la nueva esposa de su padre.

Eran casi las once de la noche, apenas unas horas después de la boda.

Mi suegro estaba tirado en el piso de su recámara, inconsciente, con una herida en la cabeza. La caja fuerte estaba abierta y varios documentos aparecían esparcidos alrededor de la cama.

Su esposa, una mujer casi veinte