PARTE 1
—¡Papá, frena! ¡Hay 2 niñas con mi cara tiradas junto a la basura!
Mi hija Valeria gritó tan fuerte que pisé el freno antes de comprender sus palabras. Eran casi las 9 de la noche y llovía sobre la colonia Doctores, en Ciudad de México. Volvíamos de visitar un hotel que mi empresa estaba remodelando. Yo pensaba en contratos; ella, desde el asiento trasero, había visto algo que me cambiaría la vida.
Debajo del toldo de una papelería cerrada había 2 pequeñas abrazadas sobre un cartón húmedo. Estaban