EL DÍA QUE MI MARIDO DESCUBRIÓ QUE ERA HEREDERO DE UNA FORTUNA, ME CAMBIÓ POR SU PROMETIDA… Y YO LE PEDÍ OTRO HOMBRE

PARTE 2

EL HOMBRE QUE NO TENÍA MIEDO

El matón dejó caer el hacha.

El golpe contra el suelo resonó en todo el patio.

—Señor… debe de haber un malentendido —balbuceó.

Lucas guardó el teléfono.

—¿Un malentendido? Han entrado en una propiedad privada, han destrozado muebles y han agredido a su dueña. Explícame qué parte es un malentendido.

El hombre tragó saliva.

—Solo cumplíamos órdenes del señor Reed.

—Entonces será mejor que lo llames.

Yo seguía mirando la mesa partida.

Ethan la había construido durante nuestro primer invierno juntos. Una