Parte 2: La mujer que devolvió la esperanza al rancho Los Álamos
Por un instante, Isabel dejó de escuchar el ruido de los platos y las conversaciones que llegaban desde la cocina de doña Dolores.
En su memoria apareció Tomás, de pie junto a la ventana de su antigua casa en Zacatecas, sonriendo mientras intentaba envolver torpemente un pequeño paquete en papel de estraza.
Era el día de su segundo aniversario de bodas.
«No es gran cosa», le había dicho él, entregándole aquel regalo. «Pero algún día, cuando seamos viejitos,