PARTE 1
A las 21:12 de la noche de su 60 cumpleaños, Carmen Navarro apagó sola las velas de una tarta que había preparado para sus 6 hijos, mientras delante de ella seguían vacías las 6 sillas que llevaba horas mirando.
Había cocinado durante 2 días en su casa de Valencia.
Para Álvaro, carrilleras al vino tinto.
Para Rubén, patatas gratinadas.
Para Mateo, croquetas de jamón.
Para Lucía, ensaladilla rusa.
Para Irene, panecillos caseros.
Y para Diego, su cuarto hijo, aquella tarta de chocolate que pedía desde pequeño.
A