Cumplí 60 años frente a una mesa preparada para mis 6 hijos, pero después de 4 horas seguían vacías todas las sillas. Ninguno contestaba mientras mi tarta se consumía delante de mí. Entonces un policía llamó a mi puerta con una nota de mi hijo: «No llames a nadie. Ven con el agente». Cerré la casa y subí al coche; aún no sabía quién me esperaba.

PARTE 1

A las 21:12 de la noche de su 60 cumpleaños, Carmen Navarro apagó sola las velas de una tarta que había preparado para sus 6 hijos, mientras delante de ella seguían vacías las 6 sillas que llevaba horas mirando.

Había cocinado durante 2 días en su casa de Valencia.

Para Álvaro, carrilleras al vino tinto.

Para Rubén, patatas gratinadas.

Para Mateo, croquetas de jamón.

Para Lucía, ensaladilla rusa.

Para Irene, panecillos caseros.

Y para Diego, su cuarto hijo, aquella tarta de chocolate que pedía desde pequeño.

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