PARTE 1
—Las pastillas pásalas por la ventana.
Tú entras cuando dejes de oler así.
Mi madre lo dijo sin apartar el pestillo.
Detrás de ella estaba la casa que yo había comprado y cuya hipoteca pagaba cada mes.
Eran las 22:15.
Llevaba 11 horas en una planta de material sanitario del corredor del Henares, con una avería que había retrasado todo el turno.
Me olían las manos a desinfectante y tenía una rozadura en el talón.
Había probado mi llave 3 veces.
La cerradura era nueva.
Probé a